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12 de junio de 2012

En defensa de lo público, y de quienes lo hacen posible

No somos pocos quienes sospechamos que detrás de los recortes que están haciendo trizas el Estado de bienestar y detrás de las políticas de déficit cero impuestas desde el pensamiento neoliberal, con sus vampiros para desangrar pueblos, como podríamos llamarlos inspirándonos en Eduardo Galeano, no hay sólo un desfalco perpetrado por bancos que socializan la factura producida por su insondable codicia en forma de burbuja inmobiliaria. No hay sólo una bancarrota de Estados que dilapidan sus arcas para cubrir los escandalosos balances que a la banca le dejan el ladrillo y las indemnizaciones de sus ejecutivos. Hay una voluntad decidida de acabar con aquello que nos protege de la explotación y de que seamos exprimidos como mera fuerza de trabajo que nutra sus beneficios a costa de nuestras vidas. Una educación gratuita y universal que nos enseñe a ser críticos y a conocer nuestros derechos y nuestro lugar en el mundo, que haga posible el desarrollo de nuestras capacidades, nuestras inquietudes, nuestra aportación a la Humanidad más allá del consumir-producir-consumir. Una sanidad gratuita y universal que nos permita disfrutar de nuestra vida en las mejores condiciones, que no nos obligue a vender nuestra alma al diablo para poder pagar la salud de nuestros seres queridos. Un Estado de Derecho que vele por la justicia, la igualdad y la solidaridad entre ciudadanos, que garantice nuestro avance como sociedad en términos de buenvivir y del cuidado del medio que acoge nuestra vida, que acote a quienes pretenden imponer la ley del más fuerte.

Decimos esto a colación de un artículo que hemos leído hoy, escrito en defensa de los trabajadores de la función pública. Su autor, Francisco J. Bastida, destaca la labor fundamental del funcionariado en el Estado de Derecho, más allá de la repercusión fundamental de los trabajadores de la educación y la sanidad públicas en el bienestar de la sociedad. Como Bastida, queremos denunciar el absurdo que supone jalear desde la ciudadanía los distintos atropellos que los gobiernos de PSOE y PP vienen cometiendo contra los funcionarios, con bajadas de sueldo y merma de condiciones laborales recurrentes. Defender estas pérdidas de derechos como justas porque los funcionarios gozan de estabilidad en el empleo es tirar piedras contra nuestro propio tejado: es reclamar inestabilidad en el empleo para todos, cuando deberíamos hacer lo contrario. Es matar al mensajero: se ataca a los funcionarios porque es más fácil quejarse de quienes nos atienden en las Administraciones Públicas que de quienes mantienen plantillas irrisorias en servicios responsables de atender a miles de ciudadanos. Porque vemos la cara a quienes prestan servicios a los ciudadanos, pero no a las decenas (y cientos) de asesores de los cargos políticos en los distintos gobiernos locales, autonómicos y estatal. En cualquier servicio público es frecuente escuchar a ciudadanos quejarse de la atención deficiente de los funcionarios, pero no lo es tanto cuestionar los millones de euros que salen de nuestros bolsillos para pagar los gastos suntuarios de quienes supuestamente elegimos en las urnas. Estos, claro está, pasan mucho más desapercibidos, gracias también al silencio que sobre los mismos hacen caer los medios de comunicación al servicio del poder.

Reproducimos a continuación el artículo de Francisco J. Bastida publicado hoy en La Nueva España.

El desprecio político al funcionariado

Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplaude de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.

Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho. En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho.

Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.

Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos. En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta.

9 de febrero de 2011

Foro de Políticas Sociales e Inclusión Sábado 12 Febrero

Este sábado 12 de Febrero (de 10:30 a 18:30), en la Escuela de Relaciones Laborales, C/ San Bernardo 49 (Metro Noviciado), se celebra el Encuentro "DERECHOS SOCIALES: AVANZANDO POR LA IZQUIERDA", organizado por el Foro de Políticas Sociales e Inclusión para la Refundación de la Izquierda.

El Encuentro, concebido como un espacio abierto de trabajo y reflexión para definir propuesta de izquierda relacionadas con las políticas sociales, la lucha contra la desigualdad y la participación ciudadana, contará con la presencia de profesionales de los servicios sociales, miembros de movimientos sociales, así como de expertos como Demetrio Casado. Para más información, pincha aquí.

En medio de una crisis estructural originada por un sistema económico que genera desigualdades y en el que se prima la competencia y la maximización de beneficios de unos pocos frente a la cooperación y la redistribución, consideramos que ahora es más importante que nunca plantear una respuesta desde la izquierda que más allá de salvar las conquistas sociales anteriormente conseguidas, reconstruya el sueño de una Europa solidaria y socialmente justa, con un Estado de Bienestar fuerte y redistributivo que garantice a todos los ciudadanos sus derechos sociales y en el que todos puedan participar como ciudadanos libres e iguales.

Anímate a participar, tu opinión es muy importante.

29 de enero de 2011

Memoria histórica inacabada

El otro día escuchando Radio 3, presentaban su nuevo disco Barricada. En este disco incluyen una canción dedicada a Matilde Landa (Matilde Landa, la tierra está sorda), heroína de la lucha antifranquista. En esta presentación se habló de forma escueta sobre su persona y su aportación a la lucha. Me sorprendió el no haber escuchado su nombre y en seguida llegaron a mi cabeza los porqués, entre otros, de este desconocimiento: por ser mujer y por ser luchadora durante el régimen franquista.
Una vez más, tenemos que esforzarnos y redescubrir esta, nuestra historia escrita por y para hombres, historia en la que se ha omitido tan abusivamente el papel de la mujer.
Por otro lado, todavía tenemos que seguir oyendo que la Ley de la Memoria Histórica (Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durtante la guerra civil y la dictadura) sólo sirve para abrir heridas ya cerradas.
Creo que en este Estado no se han tomado la molestia de curar esas heridas, ni tan siquiera se han puesto “tiritas”.
Considero que todavía estamos a tiempo de homenajear a las personas que intentaron crear una sociedad más justa y libre y a los que ya marcharon, a sus familiares, a todos aquellos que tuvieron que abandonar la patria por la que lucharon y sufrir las terribles consecuencias de la dictadura.

Gracias a todas y todos por dejarnos esta herencia y por vuestras ganas de luchar.

Aquí os dejo un enlace de nodo para conocer más sobre la vida de Matilde en Nodo50 del PCE http://www.nodo50.org/pce/mundoobrero/mopl.php?id=154
Saluz y Bombilla!!!

8 de junio de 2010

Interesante participación en el Foro Social de Rivas

El sábado 29 de mayo La Bombilla Verde participó en el Foro Social de Rivas. En primer lugar, pudimos reflexionar en el Taller que organizamos sobre derechos sociales, ciudadanía y Estado de Bienestar, así como el papel y la precariedad de los trabajadores del sector de la intervención social.

Después, durante todo el día, estuvimos dando información de la asociación en un puesto que nos facilitó la organización del Foro. También obsequiamos con la degustación de café y brownie de chocolate de Comercio Justo, con la finalidad de dar a conocer esta forma alternativa de economía más justa y solidaria.

En el Foro Social pudimos conocer a organizaciones y personas que hacen un trabajo muy interesante y comprometido con hacer de este mundo un lugar más justo y solidario. Nosotros queremos aportar nuestro granito de arena, junto a todos vosotros. Gracias por todo.

PD: Esperamos en breve colgar fotos de este día...